"Habrá que tratar en profundidad el tema 

de la organización de la Madrugá"

 
 

El recién elegido presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla, Joaquín Sainz de la Maza, analiza para Centro Histórico su llegada al cargo y cómo afronta esta nueva etapa.

_ ¿Cómo afronta este nuevo reto de presidir el Consejo? Puede la ilusión, la responsabilidad...

Ciertamente tengo una gran ilusión por acometer con el equipo que he formado, todos los retos inherentes al Consejo de Cofradías, que son muchos, siempre pensando y trabajando por las hermandades de Sevilla, que son las que nos han elegido. La responsabilidad es enorme, pues las tareas a realizar son complicadas, arduas y pretendemos hacerlo lo mejor posible, pero nos anima la armonía que existe entre los que  integramos la Junta Superior y el deseo de contribuir, en  lo posible, al engrandecimiento de las hermandades, a las que representamos.

_ En su equipo lleva a muchísimas personas con amplia experiencia en la gestión de las cofradías. ¿Cómo definiría a las personas que le acompañan en la presidencia? ¿Cuál es el mayor activo de este equipo?

Sobre todo cofrades con un amplio bagaje en las responsabilidades de gobierno en las hermandades y en la propia Junta Superior, muy cohesionado, con unos criterios que todos compartimos, personas sencillas y predispuestas a trabajar sin límites por las hermandades y a estar disponibles para ellas cada vez que nos requieran. Creo que esa profunda unión que se ha puesto de manifiesto en el escaso tiempo desde que formamos el equipo, será la principal baza para nuestro trabajo diario.

_ Tienen mucho que hacer ahora, pero ¿cuáles serán los primeros pasos que den (o que ya han empezado a dar) desde que resultaran ganadores de las elecciones al Consejo?.

Evidentemente tenemos que conocer en profundidad todo lo realizado hasta ahora, especialmente por la Junta Superior  precedente, analizar las formas de trabajo  y las fórmulas empleadas para la toma de decisiones importantes para las hermandades.  Ya hemos comenzado nombrando a un portavoz interno del Consejo, que se encargará de coordinar toda la información oficial que de él dimane, para que esa información sea transparente, rápida, objetiva y directa para todos los medios de comunicación  por igual; también se  encargará de activar la presencia en  las redes sociales, vitales en  la actualidad para cualquier Institución. Y todo ello, porque siempre hemos considerado que la información que ofrezca el Consejo ha de ser lo más eficiente posible.

-Hay muchos aspectos que tratar en nuestra Semana Santa, ¿cuáles cree que son los más importantes/urgentes? 

Todos lo son, porque todos van encaminados a procurar una Semana  Santa, en el aspecto procesional, que es el que fundamentalmente nos compete -aunque no el único-, lo más brillante posible, como verdadero testimonio popular de la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor. Por supuesto también hemos de trabajar por la seguridad de la misma, por encontrar los mejores criterios para consolidar cada Día de la Semana Santa, especialmente los que presenta habitualmente mayores dificultades en sus horarios e itinerarios, en definitiva, por cuanto redunde en una celebración que todos la podamos vivir, como partícipes de ella o como espectadores, de la forma más grata, tranquila y segura.  

_¿Entiende que la configuración actual de la Madrugá es una de esas cuestiones difíciles/espinosas que tendrá que afrontar?

Es obvio que el tema de la Madrugá se tendrá que tratar en profundidad, pues tras las múltiples opciones que se han debatido el pasado año, el  acuerdo tomado finalmente no parece definitivo. El nuevo Delegado de la Madrugada, José María Cuadro, tendrá que encargarse de crear el mejor ambiente posible para que todos los Hermanos Mayores tengan plena conciencia de una Jornada conjunta, sin individualismo, porque serán  ellos los que decidan finalmente la organización más eficiente para la Madrugá. Y creo que el perfil del Delegado es el idóneo para este fin. Tendrá que trabajar mucho, pero lo conseguirá. Yo no me puedo pronunciar personalmente.

_¿Qué papel dará a las Glorias? ¿Cree que ha llegado la hora de darles el apoyo que parece que no han tenido durante los últimos años?

Las hermandades de Gloria forman una Sección  del Consejo con plenos derechos y deberes, como las otras dos, y por ello tenemos que atenderlas y trabajar por ellas con el mismo esfuerzo, ilusión y resultados positivos que pretendemos para las Sacramentales y de Penitencia. Tienen su propio carisma y necesidades, en buena parte, diferentes, por eso también tendremos que orientar nuestro trabajo hacia esos aspectos que las definen. Me consta que se ha trabajado por ellas en Juntas Superiores anteriores, pero habrá que incrementar ese trabajo para llegar a mayores logros.

_ ¿Y a las hermandades Sacramentales? Porque éstas son, sin duda, las grandes desconocidas o las grandes olvidadas...

Pues lo mismo que le he comentado sobre las hermandades de Gloria, pero de  acuerdo con su identidad específica. No deben ser las grandes olvidadas, como dice, pues rinden culto preferente al Santísimo Sacramento, el más importante para los cristianos y, por ello, para los cofrades. Aunque se haya reducido el número de Consejeros de esta Sección, seguirán teniendo para nosotros una importancia vital y procuraremos contribuir con ellas al mayor esplendor para el Santísimo.

_ ¿Qué opina el actual presidente del Consejo de las Salidas Extraordinarias? Porque en los últimos tiempos hay quien critica que se han vuelto excesivas. 

Las nuevas Normas diocesanas establecen unos criterios claros para estas salidas y habrá que atenerse a ellos. Solicitadas por una hermandad, el Delegado Episcopal tendrá que dar su informe favorable y la Junta Superior será oída al respecto, pero la decisión es del Delegado, en nombre del propio Arzobispo. A todas luces, tal vez se hayan prodigado sin una causa verdaderamente importante, aunque para la hermandad en sí lo sea, pero al implicar a otros Estamentos a los que precisamente se les pide colaboración y, sobre todo, al no tener una repercusión popular acorde con lo que se celebra, podría ser mejor que esa celebración extraordinaria se realice en el propio templo o en las instalaciones de la hermandad. No se trata de restringir, sino de clarificar y autorizar las que en verdad tengan un evidente sentido catequético, social e histórico.