A ti Pepa, Ruth, Esperanza…

A ti Pepa, Ruth, Esperanza…

Por Avanti. Contador de Pamplinas.

La mayoría de las veces pasamos de puntillas alrededor de lo que de verdad importa, pasamos de puntillas alrededor de los que nos dan el remo caído al agua o cambian el rumbo de la marea para que no quedemos al pairo.

Si les aprietan la soga ellas salen, si se las aflojan son capaces de estirarse un poquito y aprovechar para hacer la cama y pasar el polvo a la mesa del salón.

Las madres son esas personas capaces de matar al dragón de debajo de la cama mientras ponen en el fuego un cocido y van repitiendo con melodía de antaño la tabla del siete.

No somos iguales, nuestra línea de meta es su  línea de salida.

Son capaces de preparar informativos mientras controlan las tareas, son capaces de escuchar ruedas de prensa mientras vuelan trozos de plastilina en una batalla campal de amor entre hermanos.

Alérgicas a la desidia y al confinamiento sin entendimiento. Alérgicas al despropósito y a los pasillos sin alma.

Pasan la fregona marcha atrás para llegar a la mesa donde cenarán solas para tan solo saber que cuando se vayan a la cama la casa estará limpia.

Maestras en disolver manifestaciones sin usar la violencia, maestras en vender todas las entradas de la función del día a día con una sonrisa.

Va por ti, por hacer cocidos entre informativos. Va por ti, por repasar la tarea entre ruedas de prensa eternas. Va por ti por planchar sábanas interminables entre infinidad de llamadas importantes.

Va por ti por demostrar tu amor rodeada de tantas montañas de descontrol.

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