Abre ese telón

Abre ese telón

Por Raúl DG. @Rauldga.

Ya estamos otra vez, ataos al maero de las coplas, poniéndole un disfraz a las olas….

Pues sí, ya estamos otra vez, otro COAC, dentro de otro Carnaval, ese que empieza hoy con la cantera, que much@s no han visto en su vida, pero ahora sacan pecho por ella, cual palomo que va de plaza en plaza como aquel cajonazo del Yuyu.

Ese concurso donde algun@s que presumen de carnavaler@, sacan sólo su entrada para ver a su grupo de toda la vida y al resto de participantes en la misma sesión, que los vea la o el que limpia; ese donde el gallinero respeta o no a la agrupación subida en las tablas, todo depende de su exquisito gusto a la hora de querer escuchar o no; ese que está mudo de aliento desde que María La Hierbabuena se marchó del teatro para jugar al escondite; ese tan criticado y odiado, tan esperado y cansino, tan fácil de ver y tan difícil de entender; ese que marca el tictac de cada año y que guarda su reloj en las entrañas del teatro de ladrillos coloraos; ese que se espera cuando Baltasar se recoge y se olvida, para much@s, cuando Momo se convierte en ceniza; ese que se lleva tatuado con la tinta de lo vivido y la sombra del pasado; ese donde como en botica, hay para todo y para todos; ese para jartibles, estadistas, sumadores de puntos, sabedores de afinación, entendidos del verso y contadores de rimas; ese del tira y afloja entre televisiones, de presentadores que creen entender y no saben ni quien fue Fletilla, de locutores de toda la vida que te retraen a esos tiempos de cassette y dial de radio. Ese de preliminares eternas, cuartos moderados, semifinales cortas y final esperada. Ese, donde en el día de su final, algun@s  aprovechan para dar una cabezadita cuando el coro hace acto de presencia y esa misma noche, aunque el sueño venga con ganas de cobrarse víctimas, se aguanta heroico para ver la decisión del jurado. Ese que, en la ciudad de Cádiz, siendo la hora que sea y antes de irse a La guapa a por churros, dan a conocer los premios de los vencedores.

Ese concurso, que, en definitiva, cada cual hace suyo para sí mismo.

Así que, que abran el telón, disfruten, pasen y vean.

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