Coronavirus de mi vida

Coronavirus de mi vida

Por Raúl DG. @Rauldga. 

Me recuerda esta situación que estamos viviendo a esos prisioneros tan de Cadi Cadi que desde su estribillo nos decían cómo besar.

Encerraitos en casa con más ganas de libertad que aquellos que Martín nos traía entre rejas o Quiñones desde la Cárcel Vieja. Pero aquí estamos siendo buenos y obedientes, sabiendo que la cosa es más complicada que una agrupación sevillana gane el COAC y haciendo caso a quienes dicen eso de quedarse en casa, aunque algunos echen menos cuenta que aquellos niños de una chirigota con clase al siempre querido y recordado D. Adolfo.

Quedarse en casa cojones, haced un puzzle, leerse las actas de un congreso de carnaval o compongan un popurrí de esos antologicos como los de aquellos Cruzados Mágicos.

Nos ha llegado un virus sin saber cómo ni por dónde, como el levante se cuela por las troneras de los torreones de Puerta Tierra. Ha llegado y se ha quedado a vivir entre nosotros sin pedir permiso, como se cuelan los malos pasodobles y no se te van en meses de la cabeza. Dicen que viene de China, como aquel coro del Barrio Chino, que se cuela en tu cuerpo como el amor que este que escribe por Cádiz, que hay que ponerse mascarillas para prevenir lo chungo, lavarse bien las manitas para evitar el contagio y protéjanse más que un operario de esos que el Canijo nos ha descrito este año con su chirigota.

Hagan caso, sean buenos, sumen y no resten, cuiden a nuestros mayores como ellos cuidaron de nosotros cuando pibes y hagan casos a quienes de esto entienden más que este junta letras. Cuando ya nos levanten el peaje, como el de Cádiz, no volverse Majaras como los de El Puerto. Sean prudentes, hagan su caminito particular y no me saturen los bares. Bueno, visitar La Aurora, de mi amigo Jesús, es donde primero iré a comer cuando pase todo esto, que ya llegará y mientras, quédense en casa y sean buenos.

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