De serie B…

De serie B…

Por Miguel Ángel Vázquez.

…y de las muy malas. Así son las películas que se fabrica el consejero de Presidencia de la Junta de Andalucía, Elías Bendodo, para intentar tapar la alarmante ausencia de gestión y el deterioro de los servicios públicos en la comunidad autónoma en el año que llevan en el poder. Su primer escarceo con la propaganda de celuloide low cost, la que podíamos denominar una cinta de juventud, fue inflar las listas de espera sanitarias en medio millón de pacientes, usando un método de medición sui géneris y distinto al empleado por el Sistema Nacional de Salud y el resto de autonomías. Todo para criticar la herencia socialista e inyectar unos millones a sus amigos de la sanidad privada a través de un plan de choque y autobombo. Se ha conocido hace unas fechas la estadística oficial a 30 de junio de este año, el Ministerio sigue usando los mismos indicadores y Andalucía presenta peores registros que antes, situándose a la cola, por ejemplo, con 164 días de espera media para una intervención quirúrgica, 91 días más que en el control anterior. En fin, al primer tapón, zurrapa.

Su primer largo ya con presupuesto versa sobre millones de dosis de vacunas de la gripe perdidas y revendidas en el mercado negro durante la etapa socialista. Un argumento de suspense que no pasó copia chusca y sin gracia de Torrente. Además de las dispensadas en el Servicio Andaluz de Salud, había que contabilizar las distribuidaspor las áreas sanitarias a centros públicos y colectivos de riesgo (fuerzas de seguridad del estado, bomberos, universidades, residencias de mayores…). Por no saber, ni cómo funciona el sistema, ni siquiera sumar. Otro pinchazo en taquilla.

El siguiente proyecto no aspira tampoco a estar entre los preseleccionados para los Goya. La productora cutre de Bendodo anunció un estreno sobre el hallazgo de tres cajas fuertes con documentos secretos en los que se encontraría la piedra filosofal del caso de los ERE. El guión resultó ser más propio de una historieta de Mortadelo y Filemón. De nuevo fiasco: simples archivadores ignífugos de los que hay centenares en la Junta, documentos cuyo contenido se conocía y un tufo a montaje insoportable. El ataque se le volvió en contra como un bumerán.

Pero no hay duda de que el hombre fuerte de San Telmo es de los que persevera hasta el más absoluto de los ridículos y lo suyo es seguir calentando la silla de director de bulos. Ha preparado una superproducción sobre una supuesta intervención de las cuentas de la Junta por el Ministerio de Hacienda por el incumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria. El filme presenta unas lagunas importantes y la trama se cae por inconsistencia. Simplemente se les aplica la legislación aún vigente promulgada durante los años de Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro, medicina propia para control de las cuentas públicas. El libreto también omite que la comunicación oficial se recibe el 5 de diciembre y no se difunde de manera sesgada hasta el 16. Entretanto, se juega a la opacidad y sin dar a conocer este aviso del Ministerio, se aprueban los Presupuestos de 2020, que no contemplan esta exigencia del Estado, y por tanto nacen ya viciados de origen, y no sólo por el peaje pagado a la extrema derecha. Nuevo revés en las pantallas.

A este ritmo y con esta forma fullera de actuar, la credibilidad con la que arranca cualquier gobierno la van a dilapidar en tiempo récord. Qué se puede esperar si el manijero de este plató de despropósitos se ausentó de sus responsabilidades institucionales para recoger un premio en Estados Unidos a la mejor campaña política de guerra sucia. Vendrán más desvaríos que tampoco llegarán a las grandes plataformas de contenidos audiovisuales. Eso sí, no nos pillarán desprevenidos.

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  1. Magnífica crítica cinematográfica a las series B producidas por los actuales inquilinos del palacio de San Telmo. Sería interesante que dicha crítica se extendiera también a los antiguos moradores palaciegos que durante varios años protagonizaron verdaderas superproducciones de serie A, en especial la inacabada versión andaluza del “Atraco al tren de Glasgow”, conocida como el robo del siglo. Versión en largometraje con reparto de lujo, no solo de papeles magistralmente interpretados, sino con emolumentos considerables a actores que ni siquiera aparecieron en algún “cameo”.

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