Por Diego Jiménez.
No, no estoy al borde de la insolación en la recta final de junio. Y sí, aunque me lluevan los palos o decidan acordarse de mi familia y no para bien, voy a hablar de árbitros y andaluces, con el máximo orgullo que me dicta el pensamiento por la buena nueva.
Tras más de una década trabajando, codo con codo, a su lado en la RFAF y sembrar con ellos una amistad sincera, noble y duradera, no puede alegrarme más el informe anual que recientemente publicaba el CTA de la RFEF de la temporada futbolística que toca a su fin y que confirma que el arbitraje andaluz, presidido por mi buen amigo José Manuel Matías Caballero, está más reconocido que nunca en el panorama nacional de cara a la campaña 2026/2027.
A mí admirado árbitro internacional, José Luis Munuera Montero, se le va a unir el onubense, Alejandro Quintero, propuesto para llevar en el pecho la escarapela FIFA en 2027. No puede haber mayor orgullo para los que sentimos y defendemos esta tierra, que el hecho de que dos árbitros andaluces internacionales piten el próximo año en las competiciones de mayor prestigio en Europa entre los 10 que representarán a nuestro país.
No es la única noticia que marca, negro sobre blanco, el importante papel y trabajo que los árbitros andaluces tiene en España. Un currante del oficio, Manuel Orellana, al que curiosamente tuve el placer de conocer arbitrando en fútbol sala en mis inicios como entrenador en Santa Clara Futsal, asciende a la máxima categoría del fútbol español. Hace poco me contaba como anécdota, la sorpresa de su madre cuando le dijo que quería dedicarse como oficio al arbitraje y eso que comenzó con 18 años. Desde entonces, Orellana ha subido como la espuma desde categoría provincial a Segunda y desde ya en Primera División, a base de humildad, respeto en el trato al futbolista y trabajo incansable desde el talento.
La tercera de las noticias podría llevar como título «De Jerez al cielo», porque eso es lo que le ha ocurrido a un árbitro asistente que, con inicios como futbolista, Roberto Tejero, alcanza la cumbre del fútbol español gracias a su calidad y buen hacer. Una charla con él y con el bueno de Luis Mario Milla, tras un encuentro con el profesorado en el Centro de Formación de la RFAF hace pocos meses, me confirmaron que Roberto es un apasionado del arbitraje y que dejará a Andalucía en lo más alto.
Dejo para el final, aunque no menos importantes que dos provincias andaluzas más, cuenten que ya son cinco, Almería y Málaga tendrán representación arbitral tras los ascensos a la categoría de plata del fútbol español de Abraham Domínguez y Pablo Morales, que ven recompensado el premio a su esfuerzo y progresión en el Arbitraje.
El arbitraje andaluz obtiene, además, su recompensa al buen trabajo en la categoría de Primera Federación, donde 4 árbitros asistentes logran su objetivo de ascenso: Rocío López, que lo logra por el programa Élite, Jesús Molina; Alejandro Martínez y Raúl Romero.
Me recordaba el estimado árbitro y colaborar del Comité Andaluz, Víctor Espinosa, que la responsabilidad, ilusión y la pasión, son señas de intensidad de los árbitros. Cada ascenso tiene un valor especial porque representa el crecimiento personal y deportivo de quienes lo consiguen, pero también el éxito de un colectivo que avanza unido, sobre la base del compañerismo, el apoyo mutuo y el aprendizaje compartido para seguir progresando y alcanzar nuevas metas.
“La mayor aventura que puedes pasar es vivir la vida de tus sueños”, sentenció la periodista y empresaria estadounidense, Oprah Winfrey.
Nuestros árbitros andaluces, los han hecho realidad.
Felicidades.