El “ojo” que retrata al mundo

El “ojo” que retrata al mundo
Raúl Doblado para ABC

Por Diego Jiménez.

“Yo no hago fotitos, hago fotos”. Un frase memorable pronunciada una y mil veces por el Maestro de los reporteros gráficos, Eduardo Abad (Madrid 1952), que ya descansa en otra dimensión de nuestro mundo, me viene genial en esta bienvenida del caluroso mes de julio para colocar en el titular la calidad que tienen, ayer, hoy y siempre, la imagen y los profesionales que las inmortalizan con extrema exquisitez en el día a día.

Todo el mundo eleva a los altares a la fotografía, pero pocos reconocen la parte de culpa que el reportero gráfico o fotoperiodista tiene en su ejecución. Seguro que más de una vez habrán escuchado eso de “una imagen vale más que mil palabras”; pues, fin de la cita, como diría uno que se fue de la política.

Abad era el “padre fotográfico” para muchos de los que hoy son profesionales como la “copa de un pino”, por eso conviene refrescar la memoria al traer de la hemeroteca el artículo que el ilustre Francisco Correal “Paquiño” publicó en junio de 2018 en Diario de Sevilla, que recuerdo en este “Rincón del Periodista”, donde los reporteros gráficos rendían homenaje en la Cámara de Comercio a Eduardo Abad, un profesional que “cubriría con su cámara los Juegos de Barcelona 92, Atlanta 96 y Atenas 2000. Tres continentes y mucho contenido. Fue, sin duda, el encuentro memorable de un “eclipse de fotógrafos”…

Efe para Diario de Sevilla

Veintiocho años de profesión que lleva uno a las espaldas en el maravilloso ejercicio del Periodismo dan para muchas reflexiones, y una que siempre tuve presente, especialmente en mi ajetreada etapa en el Ayuntamiento de Sevilla, es que el reportero gráfico ni puede ni debe ser “actor con papel secundario en ninguna película, por mucho que se empeñe el director”; es, sin duda, “el futbolista que marca goles en mi equipo, el chef que prepara los mejores platos en la celebración nupcial”.

A Eduardo Abad en otro sentido homenaje en el tanatorio de Dos Hermanas, le lloraban unos y recordaban con orgullo otros, en un nuevo “eclipse de fotógrafos” como el mayor homenaje que se le puede hacer al digno oficio de la fotografía.

Y no olviden nunca, que esas imágenes que hoy ven de lujo en sus magníficos teléfonos móviles en la prensa digital, en sus portátiles o tablet, o los románticos que siguen degustando la prensa en papel, tienen firma, corazón y alma, la de profesionales como Pablo Juliá, Díaz Japón, Juan Carlos Cazalla, Pérez Cabo, García Cordero, Luis Serrano, Manolo Gómez, Julio Muñoz, Conchitina, Esther Lobato, Raúl Caro, Manolo Olmedo, Kiko Hurtado, Miguel y Emilio Morenatti, Alejandro Ruesga, Irene Vélez, José María Casa, Paco Basallote, David Carbajo, Raúl Doblado, Jesús Morón, Fernando Ruso, Juan Carlos Rangel, Alejandro González, Antonio Pizarro, Juan Manuel Serrano, Marina Bernal, Joaquín Corchero, Armando Calderón, Javier Carrillo, Paco Macías, Emilio Castro, Javier Cuesta, Aníbal, Cristóbal Duenas, Millán Herce, Rodríguez Aparicio, Pepe Morán, Vanessa Gómez, María Guerra, Joaquín Beltrán, José Ángel García, José Antonio Ortega, Javier Díaz, Laura León, José Antonio de Lamadrid, Juan Flores, Roberto Pardo, Marcelo del Pozo, Laura León, Manolo Ruesga, Nieves Sanz y muchos otros enormes profesionales que se me quedan en el camino.

El homenaje que todos le dieron al Maestro Eduardo Abad en su despedida, se lo doy yo hoy gracias a Centro Histórico, por ser los actores principales que dirigen y pulsan “el ojo que retrata al mundo”.

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