Los socialistas alertan de la dificultad que supone pasear por algunas de las calles del Centro Histórico, debido a que estos vehículos “colmatan el espacio compartido” en entornos como la Alfalfa o la Plaza de Pilatos, entre otros
El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Sevilla ha denunciado la “invasión” de las vías peatonales del Casco Antiguo por
parte de las motocicletas de alquiler, un medio de transporte que ha ganado espacio en la vía pública durante los últimos años.
Sin embargo, su presencia creciente se ha convertido “en algunos casos” en un “problema” para aquellos sevillanos, sevillanas y
visitantes que caminan por las vías del Centro Histórico.
Según han afirmado los socialistas, dichas motos de alquiler “colmatan el espacio público” en entornos como los alrededores de la Plaza de la
Alfalfa, la Plaza de Pilatos o la calle San Esteban, entre otros.
“En los últimos meses se ha convertido en una estampa habitual que incluso varias decenas de estas motos se acumulen en vías peatonales
estrechas, lo que complica mucho el tránsito del peatón”, explican desde el Grupo Municipal Socialista.
Además de la saturación de las vías peatonales, la “invasión” de este medio de transporte supone otro perjuicio, ya que en ocasiones ocupan
las zonas de aparcamientos específicamente destinadas a motocicletas, donde “no se permite el estacionamiento de las motocicletas de alquiler”.
Dicho comportamiento perjudica “notablemente” a los usuarios de sus motocicletas personales que residen o trabajan en el Casco Antiguo y que se quedan “sin espacio para aparcar” en las zonas habilitadas para ello.
En base a esta situación, el Grupo Municipal Socialista ha pedido explicaciones al Gobierno Local por “el problema de convivencia” que se está originando en el Casco Antiguo y ha recordado que “es la Policía Local la que debe encargarse de regular el estacionamiento de las motos de alquiler”.
Del mismo modo, los socialistas lamentan la “imagen negativa” que la acumulación de motos de alquiler muestra de la ciudad en su entorno
más histórico. Es una señal, según apuntan, de la “escasa importancia” que el Gobierno de Sanz da al “carácter singular” de la ciudad y una
“falta de respeto” para sevillanos y sevillanas.