La neuróloga intervencionista Elena Zapata-Arriaza está al frente del ensayo ATILA, que trata de evitar el ictus con doble obstrucción arterial
Las unidades de Neurorradiología Intervencionista y Neurología del Hospital Universitario Virgen del Rocío, perteneciente al Servicio Andaluz de Salud (SAS) de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, participan en un estudio multicéntrico español que demuestra que las complicaciones en pacientes con ictus grave se reducen significativamente con el uso del medicamento tirofibán, en sustitución de la aspirina intravenosa, que es el tratamiento habitual.
El estudio está liderado por la doctora Elena Zapata-Arriaza, neuróloga intervencionista del Hospital Universitario Virgen del Rocío (HUVR) y ha contado con la participación de 13 hospitales españoles y 240 pacientes.
Según concluye la investigación, el antiagregante plaquetario tirofibán, administrado a dosis bajas, reduce de forma significativa el riesgo de reclusión de los stents carotídeos implantados durante el tratamiento urgente del ictus, sin incrementar las complicaciones hemorrágicas.
Aproximadamente, uno de cada cinco pacientes con ictus isquémico y sometidos a una trombectomía mecánica presenta una lesión en tándem, esto es, una combinación de dos obstrucciones arteriales simultáneas que obliga a restaurar el flujo sanguíneo y, además, implantar un stent en la arteria carótida.
Aunque esta técnica permite reabrir el vaso afectado, durante las primeras horas existe un riesgo considerable de que el stent vuelva a ocluirse, lo que compromete el éxito del tratamiento y empeora el pronóstico neurológico.
El ensayo ATILA ha comparado el tratamiento estándar, con aspirina intravenosa, frente al uso de tirofibán a dosis bajas. Los resultados muestran una reducción del 55 por ciento en la tasa de reoclusión del stent, que pasó del 16,8 por ciento en el grupo tratado con aspirina al 7,2 por ciento entre quienes recibieron tirofibán.
Seguro y eficaz para el paciente
Uno de los principales interrogantes era si un antiagregante más potente podría aumentar el riesgo de hemorragia cerebral, la complicación más temida tras un ictus. Sin embargo, los datos del estudio no respaldan esa preocupación.
Así, según los datos del estudio, la incidencia de hemorragia cerebral sintomática fue comparable entre ambos grupos terapéuticos, sin aumento del riesgo de esta en el grupo Tirofibán (3,6 por ciento Vs aspirina, 7,9 por ciento), una diferencia con significación estadística. Además, el fármaco tampoco incrementó el riesgo de sangrado en los pacientes que habían recibido previamente trombólisis intravenosa.
El estudio multicéntrico español está financiado por el Instituto de Salud Carlos III y la Unión Europea y sus resultados fueron presentados en la sesión plenaria de la ESOC (European Stroke Organisation Conference), el principal foro científico internacional dedicado a las enfermedades cerebrovasculares, y sitúan a la investigación española en la vanguardia del tratamiento del ictus.
Asimismo, el trabajo ha sido seleccionado en diferentes sesiones científicas posteriores de resumen del congreso (Plataforma VJNeurology-ESOC 2026 Highlights, y la Joint Roundtable by American Stroke Association, European Stroke Organization and World Stroke Organization) destacando el ATILA por la relevancia de sus resultados y por considerarse el primer trabajo científico aleatorizado realizado en esta población tan concreta.
Además, hay que destacar que ha sido galardonada como mejor comunicación oral en investigación científica en las primeras jornadas de Investigación e Innovación del Virgen del Rocío celebradas en junio.
Según revelan los investigadores, los resultados aportan la evidencia científica necesaria para considerar el tirofibán como una nueva opción terapéutica de referencia en este escenario clínico, uno de los más complejos dentro del tratamiento del ictus agudo.
Si estos hallazgos se incorporan a las futuras guías clínicas, miles de pacientes podrían beneficiarse cada año de una estrategia capaz de reducir complicaciones tempranas y mejorar sus posibilidades de recuperación tras un ictus grave.