La Junta lleva a Consejo la inscripción como BIC de los cines Cervantes, Llorens y Trajano

La Junta lleva a Consejo la inscripción como BIC de los cines Cervantes, Llorens y Trajano

El actual cine Cervantes, la antigua sala X de la calle Trajano y el antiguo cine Llorens podrían ser inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural (BIC), con la tipología de monumento.

Mañana, el Consejo de Gobierno de Andalucía lleva en el orden del día aprobar el proyecto de decreto para declarar BIC estos cines que “estuvieron dedicados desde su construcción para las primeras proyecciones del cinematógrafo en Sevilla y pertenecen a una larga lista de edificios teatrales y de espectáculo que se construyeron para tal fin entre los siglos XIX y XX”, extremo que implica un “valor patrimonial”.

El inmueble del Cine Cervantes se inauguró en 1873 como Gran Teatro Cervantes y fue reformado en los años 50 del siglo pasado por los arquitectos Alberto Balbontín y Antonio Delgado-Roig, para actualizar su funcionalidad a los requerimientos de unagran sala de proyección cinematográfica.

En cuanto al inmueble que albergó el Cine Llorens, construido a partir del antiguo Teatro Llorens, obra de José Espiau y Muñoz, es un “ejemplo singular desde el punto de vista tipológico y ejemplo significativo de la arquitectura del regionalismo”. La cualidad patrimonial del Cine Llorens se completa con valores históricos y etnológicos, pues acogió la primera proyección de cine sonoro en Sevilla el 9 de enero de 1930.

Respecto al antiguo cine X de la calle Trajano, despojado de su emblemático cartel allá por 2014, fue construido originalmente como Salón de Variedades Lido y el edificio destaca por su “indudable calidad arquitectónica”, al ser obra del arquitecto regionalista Aníbal González. “El Cine Trajano es un inmueble con un valor histórico que dimana de las actividades y hechos albergados en él”, al haber funcionado como salón de variedades entre 1923 y 1936, como cárcel improvisada durante la Guerra Civil –donde estuvo preso Blas Infante hasta su salida para ser fusilado–, y como sala de cine que asumió un papel singular en la ciudad, al albergar sesiones de cine de “Arte y Ensayo” en los años finales de la dictadura y la Transición, para posteriormente orientarse al cine erótico.

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