La Sacramental de San Pedro aprueba en Cabildo la reforma de sus Reglas

La Sacramental de San Pedro aprueba en Cabildo la reforma de sus Reglas

La Ilustre Cofradía del Santísimo Sacramento y Ánimas Benditas del Purgatorio de San Pedro procederá a presentar la reforma de sus Reglas a la autoridad Eclesiástica para su aprobación. En un Cabildo Extraordinario, con votación a mano alzada, quedó autorizada por los hermanos el texto en el que han trabajado D. Eduardo Sáinz de Tejada, D. José Manuel Montes y Dª. Irene Aguilar, coordinados por D. Pedro Fernández.

Los orígenes de la Cofradía Sacramental de San Pedro se remontan al siglo XVI, aunque no se sabe su fecha inicial, ya que desgraciadamente se desconocen los documentos fundacionales. Aunque las primeras Reglas que se conservan datan de finales del Siglo XVIII, y corresponden a las Ordenanzas aprobadas por el Real y Supremo Consejo de Castilla el día 19 de Septiembre de 1789, existen actas de cabildos anteriores, concretamente de 1758, que hacen referencias a numerosas propiedades de la hermandad y a cabildos anteriores, concretamente este libro de actas es un tercer tomo (1758-1789), por lo que podemos pensar que los orígenes de la hermandad se remonten al Siglo XVII.

La Capilla Sacramental de la Parroquia de San Pedro el Real, propiedad de la Hermandad, fue en origen una capilla Kubba de la fábrica primitiva del templo, que data del siglo XIV. Ubicada en la cabecera de la nave de la Epístola, posee planta cuadrada que se cubre con una bóveda ochavada sobre trompas de estilo mudéjar, decorada con lacerías poligonales y estrelladas, así como con azulejos vidriados verdes y negros. Al parecer, una inscripción hoy desaparecida fechaba dicha cubierta en 1379.

En origen, esta Capilla tuvo un carácter funerario, como panteón de D. Antonio Petrucio di Calvi, de su mujer Da Brígida Broche y de sus herederos. Convertida en Sagrario, contó con un altar cuyas pinturas contrató la Hermandad Sacramental con Francisco de Herrera “el Viejo” en 1619, que han desaparecido, como también el retablo que se ajustó en 1705 con Lorenzo Bernardo González y Antonio de Quirós, y otro posterior, de comienzos del siglo XIX, obra de Juan de Astorga.

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