Los de Colorado son los nuestros

Los de Colorado son los nuestros

Por Diego Jiménez.

Un argentino de nombre Carlos Salvador y apellido Bilardo inmortalizaba un 6 de febrero de 1993, una frase que daba la vuelta al mundo para recordarle a su fisioterapeuta Domingo Pérez, mientras atendía a un jugador del Deportivo de la Coruña en un lance con “El Pelusa” Maradona, que “los de Colorado son los nuestros”, para que no se olvidara de los que debía atender en el terreno de juego…

Una frase que cobra máxima actualidad en la resaca de un Sevilla – Barcelona en el que ciertos sectores de la costa mediterránea de España, ponen el dardo en la diana al sevillista Diego Carlos en un cara a cara con el “intocable” Leo Messi, tirando de una instantánea en un momento puntual e incompleta de la acción para etiquetar al central de brusco y leñero.

Error 1. Hoy día las redes sociales permiten poner en un mismo plano dos secuencias distintas de la misma acción en la que se observa con nitidez que el pie de Diego Carlos no va a “cazar” el ligamento del 10 azulgrana y sí que la pierna se sitúa por debajo de la del argentino, buscando cortar el balón.

Error 2. Elevar a los altares a Messi como el “bueno de la peli” y no censurar sus “dotes pugilísticas” en un intento de “hacerle un test rápido” al mentón de Diego Carlos, que no recibe ni castigo.

Y es que por debajo de toda esta historia acontecida en el Sánchez Pizjuán, se esconde la impotencia azulgrana por no haber podido doblegar al cuarto clasificado, lograr el botín de los tres puntos y afianzarse en un liderato que ahora no depende de sí mismos en las ocho jornadas que bajan el telón de la temporada.

No hay más, ni menos, y para la reflexión particular de cada uno quedará si tuvo sentido o no, la larga charlita del dúo argentino Banega-Messi, regalo de camiseta sevillista incluido, cuando aún quedaban rescoldos en el vestuario sevillista de la actitud del 10 azulgrana desde que iba buscando a Diego Carlos con el puño cerrado.

Es surrealista criminalizar a un futbolista en una acción del juego en el que no ocurrió nada y “guardar en el vestuario” una acción antideportiva del presunto inocente, para tapar la inoperancia ante el gol del equipo de la posesión.

Ya lo recordaba hace casi 30 años en Riazor el temperamental “Narigón” Bilardo a su fisioterapeuta en un Deportivo de la Coruña – Sevilla FC, con Maradona de protagonista: “Domingo, los Colorados son los nuestros”, y a los colorados de blanco en esta ocasión, les toca defender a los suyos ante ciertas injusticias.

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