No Mudo, no party

No Mudo, no party

Por Diego Jiménez.

Con esa frase que quedará para la memoria colectiva del Sevillismo, el presidente del Sevilla FC, Pepe Castro, despedía a un jugador diferente, mágico, con talento, de escuela sevillana, de cañito, pases inverosímiles y taconazos en forma de gol.

El que le hizo al Elche un 17 de marzo, preludio de su despedida y de unas lágrimas a pie de campo que este martes 25 de mayo volvieron a asomarse a borbotones por sus mejillas.

Cinco años de Sevillismo con su dorsal 22, de profesionalidad, compañerismo y elegancia a la hora de llevar el rol que le tocaba asumir en el plantel de Lopetegui. La misma elegancia de un Tomas Vaclik que hoy decía “hasta luego” como guardián de Nervión tras tres temporadas, pero que siempre se sentirá sevillista por donde quiera que le lleve el destino balompédico. El Sevilla y el Sevillismo no olvidan a los que se “partieron el alma por defender sus colores” y Tomas fue importante en los éxitos de la historia reciente del Club de Nervión, por eso se despidió con honores en la primavera sevillana desde el santuario de Nervión.

“El tiempo pasa muy rápido, demasiado rápido; parece que fue ayer cuando llegué a este gran club y me marcho de Nervión tras haber vivido una experiencia única (…). Precisamente si me quedo con una espina clavada, es no haberme podido despedir en el Sánchez Pizjuán con nuestra afición. El aliento de nuestra hinchada es algo único y siempre lo voy a recordar… “. Grande, Tomas, por expresar, entre lágrimas e interrupciones por la emoción, tres años de intenso Sevillismo. 

“Querido sevillista, ha llegado el momento de decirle adiós a la que fue mi casa por cinco años” y volvió a romper a llorar con el primer folio en la mano del Mudo Vázquez. “Siempre he tratado de defender este escudo al máximo, y estar a la altura de lo que significa jugar para este equipo”, decía el media punta argentino. La perla con elegancia “Made in Mudo” la ponía al decir “gracias por los aplausos, por el apoyo, y también por los murmullos, eso me ha hecho ser mejor jugador y tener los pies en la tierra. Me voy con la conciencia tranquila de haber sido una persona humilde y trabajadora; los principios que me inculcaron mis padres y que llevo conmigo siempre (…) Volveré como un aficionado más“… 

No se puede decir más en menos palabras para identificar a la persona, que hace grande al futbolista, agradecido y entregado, generoso y fiel al escudo que vistió durante cinco grandes temporadas.

El fútbol siempre recuerda a su gente, a sus futbolistas, los que viven los fracasos y los éxitos junto a los suyos; personas y peloteros que como Vaclik, Escudero y El Mudo fueron culpables del récord histórico de puntos, 77, y una cuarta plaza de Champions, del Sevilla FC vanguardista de la temporada de la pandemia.

Decía el profesor Marcelo Bielsa que “todo está permitido, menos dejar de luchar” y ustedes nunca lo dejaron de hacer como fieles de Nervión. Así es que ya saben, háganse socios, a partir de ahora, del “Mudismo” porque “No Mudo, no party”.