Sueños que se hacen realidad

Sueños que se hacen realidad

Por Diego Jiménez.

Al empezar a leer este artículo les invito a detenerse y hacer dos ejercicios prácticos: buscar en google la palabra “Sutemi” y, seguidamente, asociarla al término MMA. Seguro que les saldrá una fórmula explosiva para combatir el desánimo, la apatía, el pesimismo y, sobre todo, el miedo a lo que vendrá en un futuro.

Hace tiempo que los tengo entre mis amigos favoritos como dos ejemplos mayúsculos de llevar el ingrediente supremo de su academia “Sutemi MMA”, recién estrenada en el polígono Navisa tras grandes éxitos en Heliópolis, a su máxima expresión a la hora de lograr lo que uno se proponga en el deporte y en la vida.

A Enrique Marín se le quedó el apodo de “wasabi” por confundir en una cena de amigos, cosas del directo, el condimento japonés con el guacamole; desde entonces su nombre no ha parado de sonar, a lo grande, entre los mejores deportistas mundiales de MMA (Artes Marciales Mixtas). Marina lleva el “Sutemi” tatuado en la piel, en su día a día, en su cara, pero aderezado con esencias y aromas de positivismo, sonrisa sincera y un total alejamiento de la autocomplacencia.

Créanme si les digo que son el binomio perfecto del espejo en el que deben mirarse muchos empresarios y autónomos en nuestra tierra, Andalucía. Para tener entusiasmo frente al decaimiento y capacidad de superación ante el abatimiento, a través del deporte en el tatami. Sus enseñanzas diarias a jóvenes y mayores en las disciplinas de agarre como la lucha libre (wrestling); Jiu Jitsu; Judo; lucha grecorromana; sambo y de un golpeo como el boxeo; kick boxing; kárate o Tae Kwon Do, son la mejor muestra. Y todo con un objetivo primordial, el desarrollo personal y la salud del individuo.

Hace poco le leía en la revista La Jaula de MMA una entrevista en 2018 realizada a Enrique Wasabi en la que soltaba una de esas frases que hay que grabarse a fuego para aplicarla en el día a día de la persona: “A largo plazo, no pienso demasiado en ello, ya que me imposibilita vivir mi presente”. Y no puede tener más razón uno de los tipos con más dosis de humildad y capacidad de sacrificio que he conocido en los últimos tiempos.

Eleven la cabeza, saquen pecho, respiren profundamente, pongan su mejor sonrisa y embadúrnense de grandes dosis de “Sutemi” para su trabajo, para la vida, porque como decía el filósofo budista y poeta, Daisaku Ikeda, “el esfuerzo y el trabajo duro construyen el puente que conecta tus Sueños con la Realidad”.

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