Yo me quedo cocinando en casa

Yo me quedo cocinando en casa

Por Javier Compás.

Este tiempo desconcertante de virus y confinamiento, con esa primavera clara y celeste en las calles, es una dura prueba para el sevillano, para los españoles en general, pero aquí, además, coincidiendo con las semanas grandes de la ciudad. Semana Santa, Feria de Abril, el inicio de la temporada taurina, el Rocío. Los azahares estallan de aroma en los árboles de calles y plazas vacías, bajo un cielo azul purísima quizás más limpio desde hace unos días.

Es el momento de ser maduros y fuertes, de cuidarnos y velar por los nuestros, de ir todos a una y apoyar las medidas que, sin duda, nos llevarán a la victoria final sobre la enfermedad.

Entre las diversas actividades que las largas horas de confinamiento nos permiten, no hay mal que por bien no venga diría un optimista, la cocina nos ofrece un sinfín de posibilidades para, a la vez que nos divertimos, poder preparar suculentos platos en estas horas de recogimiento familiar.

Podemos compartir con los niños la elaboración de galletas, bizcochos, tartas, endulzar con risas y bromas este tiempo de frenar en nuestro trajín diario habitual. También podemos experimentar esos platos que siempre nos hubiese gustado hacer pero que nunca tenemos tiempo ni ocasión para ello. Internet, las revistas especializadas, esos libros que guardamos en un anaquel de nuestra cocina, nos ofrecen muchas posibilidades.

Pero si algo debemos hacer ahora en la cocina es rescatar esas recetas familiares, de toda la vida, de nuestra tierra, que tenemos un poco aparcadas desde que comemos en la calle, desde que solventamos una comida rápida con platos precocinados. Recordemos los aromas de nuestras casas de la niñez, que nuestros vecinos comprueben por el patio del bloque, lo bien que huelen nuestros guisos. El puchero blanco, el cocido en coloraolas papas guisás, unas buenas lentejas, tantos platos que podemos disfrutar en familia, recuperando esos almuerzos de todos en torno a la mesa, sin teléfonos que nos interrumpan a cada minuto.

La cocina es una necesidad, pero afortunadamente también es un placer, disfrutemos de él aunque las circunstancias sean las que son, precisamente por eso. Estamos en casa, estamos unidos, cocinemos entre todos y compartámoslo. Yo me quedo cocinando en casa.

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