Por Raúl Delgado.
Digámoslo claro, no hay que alejarse mucho en los años de esta Sevilla nuestra, para decir y dejar por escrito, que, en Sevilla, los carnavales de Cádiz eran ese bicho raro que gustaba a unos pocos y menos mal que de febrero no pasaban sus excentricidades.
En esos años, poquitos después de que Curro fuera para muchos algo más que un símbolo de nuestra ciudad, querer saber del carnaval de Cádiz o comprar algún cassette de alguna agrupación era algo difícil, más que coger mesa en Dulio un sábado por la tarde o en La Ponderosa un domingo por la mañana.
Había alguna que otra peña, algún grupo que otro que participaba en los concursos de nuestra provincia y aprovechando la ocasión, hacia un papel decente en el carnaval gaditano. Como mucho un festival por Alcalá de Guadaíra o Morón de la Frontera.
Era empresa complicada organizar un evento de carnaval en nuestra ciudad, había que insistir a los delegados de distritito, ¿verdad Isabel Guerra-Librero? Ella siempre diplomática, bueno, a ver qué podemos hacer, se lo comento a Alfredo, pero Raúl, tú sabes… y al final no faltaba una comparsa o una chirigota en cualquier velá de barrio.
Aquí en nuestra ciudad, bueno, el carnaval no se prodigaba mucho, eso sí, cuando las agrupaciones gaditanas dejaron de actuar en la sala Chicarreros para hacer presencia en la Plaza San Francisco, allí como dice Yuyu James Bond, más de uno se partía el pecho por la Tácita, moría por Cádiz y poco más que participó en la recogida de los duros antiguos. Y la radio dio paso a la televisión y la televisión a las redes sociales y estás explotaron como los fuegos artificiales en un fin de feria y ahora el carnaval de Cádiz se ve hasta guapetón por nuestra ciudad.
Y ese carnaval, el mismo que hace unos años paseaba por Sevilla, inocente, tímido, ahora ya tiene su lugar en esta ciudad y desde hace un tiempo, su palabra escrita en el diario centrohistorico.info, que hace unos días cumplió sus 25 años, siendo testigo fiel de la historia más viva de nuestra querida y amada Sevilla. Y fue en esta efeméride, cuando el carnaval se sentó a la mesa, invitado por tal ocasión y es este carnaval el que me pide que de las gracias y enhorabuena a todos por este feliz cumpleaños, a todos para que no se olvide nadie, a Antonio Jiménez-Riquelme, a Pepa Loperena y a todo el equipo de colaboradores del diario, y como no, a todos los invitados, porque de todos aprendió, porque el carnaval como muchos de los que allí se dieron cita, es cultura, política, cante, historia, periodismo, pasión, fútbol e ilusión. Y como nunca dijo Cervantes, ladran, luego cabalgamos. Y como dijo aquella letra… carnaval bendito, carnaval maldito, carnaval te odio y te necesito.