Tal día como hoy, hace 520 años, se colocó la última piedra de la Catedral

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Este proceso dio simbólicamente el final de la construcción del templo que hoy es la catedral gótica más grande del mundo.

El 10 de octubre de 1506 se produjo un hecho para la historia constructiva de la Catedral de Sevilla. Ese día se colocó la “piedra postrera” en la parte más alta del cimborrio, lo que supuso la culminación del templo gótico. Durante los siglos posteriores, la iglesia continuó creciendo con nuevos espacios y transformándose con nuevas obras de arte y restauraciones tras varios sucesos que provocaron desperfectos y derrumbes.

Este momento fue fruto de un proceso que arrancó a comienzos del siglo XV, en 1433, tras decidir construir un nuevo templo católico donde estaba situada la mezquita almohade de la época musulmana en la ciudad de Sevilla.

Una última piedra que no fue el final

La colocación de esta piedra no fue el final definitivo de la Catedral de Sevilla, ya que años después, el cimborrio cayó al suelo como consecuencia de la caída de uno de los pilares del crucero, provocando importantes daños en la iglesia. Este suceso obligó a comenzar una nueva edificación.

Imagen: Hipótesis del cimborrio gótico original. Ilustración realizada por José María Guerrero Vega.

La reconstrucción fue llevada a cabo por Juan Gil Hontañón, que en 1513 fue contratado como Maestro Mayor de la Catedral. Solo unos años después, en 1517, se terminó de instalar el nuevo cimborrio. Un acontecimiento que se celebró con una procesión y una misa de acción de gracias.

Transformación de la Catedral durante el siglo XVI

Durante el siglo XVI, la Catedral de Sevilla continuó su expansión artística. Para la realización de estas obras posteriores destacaron Diego Riaño, encargado del proyecto de la Sacristía Mayor. Después, de la mano de Martín de Gainza, se finalizó este espacio, siendo uno de los más destacados del templo.

Continuaron las obras con Asencio de Maeda y Hernán Ruiz, que destacó por sus trabajos en la Giralda. A partir de 1558, comenzó la construcción del actual cuerpo de campanas de la torre y que posteriormente culminó en 1568 con la incorporación del Giraldillo.

A finales de siglo, ya se completaron importantes obras como la Sala Capitular, concluida en 1592. 

Fue un siglo de mucho crecimiento en el que la Catedral se transformó por completo y empezó a convertirse en lo que conocemos hoy.

El terremoto de Lisboa de 1755

A lo largo de los siglos, la Catedral no solo ha afrontado nuevas reformas, sino que también ha tenido que hacer frente a acontecimientos extraordinarios que han puesto en peligro su estructura.

Uno de los más importantes fue el terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755. El seísmo, de gran intensidad, llegó a sentirse en la ciudad de Sevilla. La Catedral sufrió daños, aunque estos fueron menores en relación con la magnitud del terremoto. El edificio resistió a este suceso que afectó a otros edificios de la ciudad.

Bien es cierto que este terremoto hizo necesarias algunas renovaciones. Entre ellas destacan las intervenciones realizadas en la Capilla Real, que tuvo que ser reparada tras el seísmo. La conservación de la Catedral ha sido necesaria durante todos los siglos posteriores no solo por acontecimientos como este, sino por el simple deterioro del paso del tiempo.

Una Catedral en continua evolución

La colocación de la piedra postrera el 10 de octubre de 1506 supuso la culminación simbólica de la Catedral gótica más grande del mundo. 

En 2007, por el V Centenario de esta fecha tan importante, el Cabildo Catedral organizó un simposio internacional que dirigió el entonces maestro mayor el Dr. Alfonso Jiménez, en el que intervinieron los máximos especialistas del momento y cuyas actas quedaron en forma de libro en dos volúmenes. Próximamente, esta publicación se podrá consultar en abierto en nuestra web.

Sin embargo, la historia posterior demuestra que aquella piedra no fue un punto y final. El templo continuó cambiando durante los años. Nuevos espacios, obras y reformas que continúan realizándose para seguir manteniendo la Catedral de Sevilla en las mejores condiciones. 

Tras 520 años, aquella colocación de la última piedra del cimborrio muestra el cierre de una etapa, y el inicio de una historia de continuo crecimiento que hoy es patrimonio de la ciudad, y además, un templo de oración para la Iglesia católica.